¿Cuándo trasplantar la marihuana?

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Cuando trasplantar la marihuana.

Cuándo trasplantar la marihuana es una de las dudas más habituales de los cultivadores principiantes. En esta publicación vamos a hablar de todo lo referente al trasplante de nuestras queridas plantas.

La fase adecuada para realizar el trasplante es el período de crecimiento, durante el cual, debemos elegir el momento exacto para conseguir que nuestras pequeñas sufran el menor estrés posible.

Como suele pasar en el cultivo de plantas, la observación va a ser nuestra mejor aliada para dar este paso. Si se puede apreciar un decaimiento de las hojas aunque la temperatura y el riego sean adecuados, puede suponer que las raíces han llegado al límite de la maceta actual. Si notas que la planta ha dejado de crecer, empieza a mostrar carencias, amarilleo y necrosis de las hojas o falta de vigor, es posible que tengas que cambiarla de maceta.

El momento perfecto para el trasplante es cuando la raíz ha colonizado toda la maceta pero sin enroscarse en el fondo, ni crear una pared pegada a los laterales de la maceta.

¿Cuándo trasplantar marihuana autofloreciente? En el caso de variedades de marihuana autofloreciente lo mejor es pasarlas a su contenedor definitivo cuanto antes. Esto es debido a que las genéticas autoflorecientes tienen un período de crecimiento muy corto. Si sometemos a la plantas a estrés, estas dejarán de crecer durante unos días en esta etapa tan importante para su desarrollo, afectando negativamente a la producción final.

¿Cómo trasplantar plantas de cannabis?

Lo ideal es utilizar macetas antiestrés en la fase de crecimiento, pudiendo realizar hasta 4 trasplantes si vas a cultivar en exterior, y uno o dos si es en interior, dependiendo del tiempo que estén expuestas a la luz, el tamaño final que les queramos dar y la genética de cada planta.

Trasplantes / medio de cultivo Interior Exterior Suelo (Huerto)
Primero 0,2-0,4 L 0,2-0,4 L 0,2-0,4 L
Segundo 2-3 L Varios de 2 a 26 L 2-7 L
Tercero 6-11 L + 50 L Suelo

La manera de trasplantar de manera más segura y con menos estrés para la planta sería:

Cuando vayas a trasplantar la marihuana riega abundantemente la planta un par de días antes, para que cuando vayas a realizar el cambio de maceta no esté ni muy mojada que chorree barro, ni tan seca que se desmorone, solo húmeda y compacta.

Introduce la maceta con la planta en el nuevo recipiente, para calcular cuanto sustrato necesitas y a que altura la quieres dejar, etc. Rellena con sustrato la maceta hasta donde veas que es necesario, dejando el hueco de la maceta lo más libre posible tras sacarla.

Presiona la tierra de la maceta antigua para compactar, cuidando de no dañar las raíces, no hundas los dedos en la tierra.

cuando trasplantar marihuana maceta

Coloca la palma de la mano sobre la boca del recipiente, dejando el tronco entre el dedo indice y el corazón, girarlo hasta que quede boca abajo. La maceta estará arriba, retírala y deja el cepellón al aire.

Si las raíces están bien formadas debería de ser un bloque compacto, sin exceso de raíces, sobre todo en el fondo. Estas deben tener un color blanco y aspecto sano, sin manchas ni olores extraños. En caso de que no sea así, es posible que te hayas pasado de tiempo, la próxima vez recuerda hacerlo un poco antes. Pero más vale tarde que nunca.

La situación contraria se dará si el contenido de la maceta se desmorona o se cuartea sobre tu mano, en este caso, vuelve a dejarlo todo como está y espera unos días.

Introduce la planta, ahora sin maceta en el nuevo recipiente, recuerda regarla poco, más o menos la misma cantidad que con el antiguo, para evitar excesos de agua y podredumbres durante un par de días.

Para el último trasplante recomendamos el uso de macetas de tela. No solo porque son fáciles de manejar y optimizan el espacio, sino porque además consiguen una transpiración total, lo que aporta más oxígeno a las raíces. No tiene “efecto maceta”, pues las raíces atraviesan la tela y mueren de forma natural en contacto con el aire, creando una estructura radicular más densa y ordenada, en vez de acumularse en los bordes y el fondo. Son lavables y reutilizables. Muy cómodas de transportar gracias a sus asas. Algunas de ellas son biodegradables o hechas con materiales reciclados. Se pueden utilizar con sistemas de goteo o bandejas de inundación, gracias a que son permeables. Evita que las raíces se pudran. Son fáciles de almacenar y de trasportar.

Las hay en blanco y en negro, y en multitud de tamaños y capacidades, desde 1 litro hasta 150.

Ventajas de trasplantar la marihuana

Una de las principales ventajas (sobre todo en interior) es el aprovechamiento del espacio. Si tienes muchas plantas germinando o muchos esquejes enraizando, te puede ser muy útil tener muchas plantas en macetas pequeñas y hacer una selección de las más vigorosas, para pasarlas a la zona de crecimiento y desechar las que no tengan la suficiente fuerza o tamaño.

Normalmente la zona de crecimiento debe estar optimizada. Seleccionar las mejores plantas o las más similares en tamaño y vigor nos permite cultivos más productivos. Esto además te permitirá tener floreciendo un cultivo en la zona principal y los esquejes o semillas preparándose en un lugar más pequeño y con luces menos potentes, para pasarlos a la zona principal cuando el otro cultivo sea cosechado. Esto se puede hacer, sembrando las semillas el mismo día que se deja de alimentar a las plantas en un indoor.

Cuando trasplantamos la marihuana podemos optimizar mucho más el espacio de cultivo. En el lugar donde tengas las plantas pequeñas será más fácil de controlar la temperatura y humedad. Un pequeño propagador o una bandeja de 100 alvéolos ocupan un metro cuadrado, como máximo, y menos de 50 cm de altura, lo que nos permite usar poca energía y esfuerzo en controlar estos parámetros. A veces, directamente no hay otra opción porque en el sitio definitivo de las plantas la temperatura o humedad no se pueden regular, como en exterior o casas muy frías en invierno. Esto además nos ahorrará semillas, pues germinarán muchas más que en un entorno menos controlable.

Para adelantar la cosecha si la vas a poner en exterior, puedes realizar tu plantel de cannabis y ponerlas a la intemperie cuando te asegures de que no van a venir más heladas nocturnas. Esto nos evitará cambios bruscos de temperatura, que bajarán la producción e incluso pueden acabar con toda nuestra producción. Este problema lo podemos evitar cuando trasplantamos la marihuana.

Es más sencillo controlar la humedad de una maceta pequeña, a la que pueden acceder todas sus raíces y absorberla, que una grande, que puede acumular agua en el fondo y llegar a pudrir las raíces.

El cuidado de plantas pequeñas es, evidentemente, más sencillo que grandes. Moverlas para recolocarlas, limpiar, comprobar plagas, es infinitamente más sencillo, lo que nos da un mayor control sobre el cultivo.

Para exterior, es útil para evitar que los pequeños animales salvajes, como ratoncillos y pajaretes se coman los jugosos brotes de nuestras queridas amigas. Una vez que sean más fuertes y les resulten menos apetitosas, las sacaremos a su emplazamiento definitivo.

También puede servir para asegurar unas buenas raíces, pues podemos elegir el sustrato y los aditivos perfectos y realizar un seguimiento del crecimiento radicular, para que sean fuertes y se expandan bien en el sustrato definitivo.

También es útil para darle forma a la planta, pues una maceta pequeña pero profunda le dará la sensación de que tiene vecinas muy próximas, por lo que tenderá a crecer en vertical, desarrollando menos sus ramas laterales y más e cogollo central.

Precauciones a la hora de realizar el trasplante

Cuando trasplantamos la marihuana la sometemos a un estrés. Lo que se puede traducir en un retraso en su desarrollo, por ello intentaremos realizar el trasplante de la manera más rápida y limpia posible.

Hay que controlar más exhaustivamente las plantas, a no ser que tengas un sistema de riego automático, al tener menos cantidad de tierra se seca antes y si crece mucho la planta se puede agobiar por el tamaño de la maceta o quedarse sin nutrientes.

Vas a tener que trabajar más, pues primero se siembra y luego se trasplanta, las veces que consideres oportunas.

A las raíces no les gusta estar al aire libre, menos aún que le de luz directa. Como son muy delicadas, a veces las dañamos al sacarlas de un recipiente a otro. Hay plantas como algunas cucurbitáceas, guisantes y alubias que no es recomendable por este motivo. Recuerda se muy cuidadoso con las pequeñas raíces.

Esperamos que este artículo os haya aclarado muchas dudas acerca de cómo y cuándo trasplantar la marihuana. Si os ha quedado alguna duda sin resolver podéis dejar un comentario y nosotros estaremos encantados de resolverla.

 

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